Mensaje a los participantes de la XIII Marcha a Estíbaliz

Publicado en Abril 19, 2008

Queridos niños, jóvenes y familias:  Os saludo en el nombre de Jesus, que es el Camino, la Verdad y la Vida. 

La palabra Camino es la que mejor expresa esta Marcha a Estíbaliz. Os habéis puesto en marcha desde varios lugares. Algunos lo hacéis a pie, como los antiguos peregrinos; otros en bicicleta… Habéis venido para redescubrir en Estíbaliz las raíces de nuestra fe, para comprometeros a anunciar a Jesús allí donde estéis.   El lema de esta marcha es “Elkartzen gaituena”, que significa “El (lo) que nos une”. Jesús es quien nos une. Lo que nos une a todos es que somos parte de una misma familia, la familia de Jesús, que peregrinamos en nuestra diócesis.  Para nosotros, igual que para los peregrinos que nos han precedido en épocas pasadas, este camino expresa un deseo de volver a Dios, un camino de cambio y de reconciliación. Por esto, es muy importante terminarlo con un encuentro con el Señor, a través de la eucaristía, cuando lleguéis a Estíbaliz.  

1. Vamos a reflexionar sobre el significado de la palabra «camino», para que esta conversión del corazón y el encuentro con el Señor, que estamos viviendo, den sentido a nuestra vida.   

La palabra «camino» está muy relacionada con la idea de «búsqueda». ¿Qué buscáis, peregrinos? Esta pregunta representa el interrogante que toda persona se hace sobre el sentido de la vida, sobre la meta que quiere alcanzar, sobre la razón de su comportamiento. Muchas personas se ponen como meta de su vida y de su acción el dinero, el éxito, el egoísmo, el bienestar… Pero sabemos que a la larga esto no satisface, estas cosas no pueden llenar el corazón humano.  ¿Qué buscáis, peregrinos? Esta pregunta nos la tenemos que hacer todos aquí. La tradición espiritual del cristianismo no sólo subraya la importancia de nuestra búsqueda de Dios. Resalta algo todavía más importante: es Dios quien nos busca. El nos sale al encuentro.  

Esta Marcha a Estíbaliz pretende dar una respuesta a nuestras necesidades, a nuestros interrogantes, a nuestras búsquedas y también salir al encuentro de Dios que nos busca con un amor tan grande que difícilmente logramos entender.  Este encuentro con Dios se realiza en Jesús de Nazaret. En Él experimentamos el amor que Dios nos tiene.    

Y al igual que Jesús llamó a los apóstoles también nos llama a cada uno de nosotros. Cada uno tiene que entender y creer: «Dios me llama, Dios me envía». Desde siempre Dios ha pensado en nosotros y nos ha amado como personas únicas e irrepetibles. Él nos llama y su llamada se realiza a través de la persona de Jesucristo que nos dice, como ha dicho a los Apóstoles: «Ven y sígueme». ¡El es el Camino que nos conduce al Padre!     Pero hay que reconocer que nosotros no tenemos ni la fuerza ni la constancia ni la fe suficiente para seguir a Dios con toda nuestra vida y con todo nuestro corazón. Pidámosle a María, Ella que ha sido la primera en seguir el camino de su Hijo, que interceda por nosotros.  Jesús desea acompañarnos, como acompañó a los discípulos en el camino de Emaús. Él nos indica la dirección del camino a seguir. Él nos da la fuerza. Al volver a casa, al igual que los discípulos del relato evangélico, podremos decir que nuestro corazón ardía cuando nos hablaba en el camino y que le hemos reconocido al partir el pan (Lc 24, 22.25). Será el momento de presentarnos a nuestros hermanos, sobre todo a  nuestros amigos, como testigos. ¡Sí! ¡Testigos del amor de Dios y de su esperanza!   

2. «Buscamos la verdad». Pero ¿dónde está la verdad? «¿Qué es la verdad?» (Jn 18, 38). Antes que vosotros y vosotras hubo un hombre que hizo esta misma pregunta a Jesús: Pilato. Hay tres de las respuestas que el mundo da a estas preguntas.     La primera, es poner todo nuestro anhelo en la satisfacción plena e inmediata de los sentidos, una búsqueda continua de los placeres de la vida. Ante esto, la experiencia nos dice: «nos hemos divertido, pero… continuamos vacíos».  Tampoco la segunda respuesta, la de los violentos que ponen todo su interés en el poder y en el dominio sobre los demás, nos vale. Esta respuesta no sólo conduce a la destrucción de la dignidad del otro -hermano o hermana- sino también a la propia destrucción. Algunas experiencias de este siglo, y también de nuestros días, nos muestran claramente cómo acaban los que ponen su meta en el poder y el dominio.    La tercera respuesta está representada por las personas que sufren adicciones para evadirse de la realidad. Es la triste experiencia de tantas personas, entre las cuales se hallan muchos jóvenes que siguen este camino u otros similares, y que en lugar de llevarlos a la libertad, los hace esclavos hasta conducirlos a la autodestrucción.   

Estoy seguro de que a vosotros, como a casi todos los niños, jóvenes y familias de hoy, os preocupa la contaminación del aire y de los mares, es decir, la problemática de la ecología. Os indigna el mal uso de los recursos de la tierra y creciente destrucción del medio ambiente. Y tenéis razón. Hay que actuar, de forma coordinada y responsable, para cambiar esta situación antes de que nuestro planeta sufra daños irreversibles.  Pero también hay una contaminación de las ideas y de las costumbres que puede conducir a la destrucción del hombre. Esta contaminación es el pecado, de donde nace la mentira.     Tenemos que reconocer que muchas veces la mentira se nos presenta como verdad. Por eso es necesario discernir para reconocer la verdad y rechazar la mentira, que niega a Dios, que rechaza la luz. Como dice el Evangelio de Juan: «la luz verdadera» estaba en el mundo «y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció» (Jn 1, 9-10).  «¿Qué es la verdad?», le preguntaba Pilato a Jesús. La tragedia de Pilato era que la Verdad estaba frente a él, en la persona de Jesucristo, y no era capaz de reconocerla.   

Queridos amigos: Esta tragedia no debe darse en nuestra vida. Cristo es el centro de la fe cristiana; una fe que la Iglesia proclama hoy, como ha hecho siempre, a todos los hombres y mujeres: Dios se hizo hombre. «Y la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros» (Jn 1, 14). Los ojos de la fe ven en Jesucristo lo que el hombre puede ser y cómo Dios quiere que sea. Al mismo tiempo Jesús nos revela el amor del Padre.  La verdad es la exigencia más profunda del espíritu humano. Sobre todo vosotros y vosotras debéis tener sed de la verdad sobre Dios, sobre el hombre, sobre la vida y el mundo.  Pero la Verdad es Jesucristo. ¡Amad la Verdad! ¡Vivid en la Verdad! ¡Sed testigos de la Verdad! Jesús es la Verdad que sana y salva.   

3. Por último, Jesús es la Vida. Estoy seguro de que cada uno de vosotros ama la vida, no

la muerte. Deseáis vivir la vida en plenitud, animados por la esperanza, que nace de un proyecto de amplias perspectivas.  Es justo que tengáis sed de vida, de vida plena. Sois jóvenes precisamente por esto. Pero, ¿en qué consiste la vida? ¿Cuál es el sentido de la vida y cuál es el modo mejor para actuarlo?     El sentido de la vida, nos dice Jesús, está en el amor. Sólo quien sabe amar hasta olvidarse de sí mismo para darse al hermano realiza plenamente la propia vida y expresa en el grado máximo el valor de la propia existencia. Es la paradoja evangélica de la vida que se recupera perdiéndose (Jn 12, 25), una paradoja que halla su luz plena en el misterio de Cristo muerto y resucitado por nosotros.   

4. ¿Qué quiere Jesús de mí? Vosotros y vosotras estáis peregrinando a Estíbaliz, llenos de ilusión y de confianza, para encontrar verdaderamente a Jesús, «el Camino, la Verdad y la Vida», el cual os invita a todos a seguirlo con amor. Es una llamada universal, que no tiene en cuenta el color de la piel, la condición social o la edad.    

En este día, Jesús nos pregunta si deseamos vivir plenamente el evangelio. Es una decisión que debéis tomar sin miedo. Dios os ayudará, os dará su luz y su fuerza para que sepáis responder con generosidad a su llamada. Llamada a una vida cristiana total. ¡Responded a la llamada de Jesús y seguidle!    La llamada de Jesús lleva por un camino que no es fácil de recorrer, porque puede llevar incluso a la cruz. Pero no hay otro camino que lleve a la verdad y dé la vida.    Sin embargo, no estamos solos en este camino. María abrió un camino nuevo a la humanidad. Ella, por su aceptación y entrega total a la misión de su Hijo, es ejemplo de toda vocación cristiana. Ella caminará con nosotros, será nuestra compañera de viaje, y con su ayuda podremos seguir la vocación que Cristo nos ofrece.  Pongámonos en camino con María; comprometámonos a seguir a Jesús, Camino, Verdad y Vida. Así seremos ardientes mensajeros del evangelio y generosos constructores de una humanidad nueva.  

  

En Vitoria-Gasteiz, a 20 de abril de 2008  

“Hago mío este bello mensaje preparado por la Delegación Diocesana dePastoral con Jóvenes, y os lo propongo para vuestra reflexión enla XIII Marcha a Estíbaliz.”   

+ D. Miguel Asurmendi  

Obispo de Vitoria   

 * Tengo extraído y adaptado del Mensaje de Juan Pablo II en

la IV Jornada Mundial de la Juventud de 1989 en Santiago de Compostela.
 

» Archivado en Pastoral juvenil | Dejar tu comentario

Solasean08: Oye Dios, ¿por qué sufrimos?

Publicado en Febrero 22, 2008

 Por Rubén Huidobro

Este viernes día 22 hemos disfrutado de un Solasean de lo más completito.

Como adelantaban las opiniones dela calle, el sufrimiento es un tema que a todos nos toca, pero que es difícil sabr afrontar sanamente. Y ahí es donde José Carlos Bermejo nos ha dado un montón de pistas. A fin de cuentas, en los momentos fundamentales de la vida, se juegan nuestras convicciones, nuestra fe, todo nuestro ser.

Aire joven el que nos han traído los concursos de música, en el que el hip-hop ha vuelto a arrasar, y las fotos. Gracias a todos los participantes.

Y para rematar, Migueli, con todo su desparpajo, para meterse al público en el bolsillo.

Gracias a todos.

» Archivado en Pastoral juvenil | 1 Comentario

Hablar el mismo lenguaje de los jóvenes para llegar a ellos

Publicado en Enero 21, 2008

César Fernández de Larrea (Roma)

No podemos afirmar que los jóvenes no tienen fe, ni que su dimensión religiosa está olvidada. Los datos de las encuestas nos demuestran que la dimensión religiosa está presente en la vida de los jóvenes, aunque esta muchas veces no se expresa ni se identifica con los modelos tradicionales que propone la Iglesia.

En la educación a la fe de los jóvenes no partimos de cero, sino que debemos acompañarles para que hagan crecer su dimensión religiosa y para que no la limiten a una parcela privada. La fe de los jóvenes necesita expresarse y crecer con otros, pero los jóvenes solo lo harán en una Iglesia que habla su mismo lenguaje.

Habitualmente los cristianos usamos símbolos que los jóvenes no comprenden. Los símbolos y las palabras de las prácticas religiosas tradicionales son muy lejanos a los símbolos y palabras que usan normalmente los jóvenes. La Iglesia habla un lenguaje distante de la vida de los jóvenes. Para comunicarnos con los jóvenes debemos partir de los jóvenes, debemos hablar en su lenguaje, debemos inculturar los símbolos cristianos. Es significativo sólo lo que se vive, y los jóvenes sólo viven significativamente lo que toca su vida cotidiana.

» Archivado en Pastoral juvenil | 1 Comentario

¡Siempre está ahí!

Publicado en Diciembre 15, 2007

Por Álvaro Chordi (Vitoria-Gasteiz)

El otro día participé en una oración en la que los jóvenes encendían una vela por alguien que había sido referente en su proceso de crecimiento vital y de fe. Y una joven, de unos 22 años, daba gracias por una persona de la que decía: “siempre estaba ahí”.

Hay personas que a veces sin darnos cuenta son más referentes que otras porque siempre han estado accesible a nosotros, nos han escuchado, nos han apoyado, nos han comprendido, nos han animado, nos han orientado… ¡Ojalá puedan decir de nosotros lo que aquella joven expresa desde lo más profundo de su corazón: que les queremos incondicionalmente, como una madre lo hace normalmente con sus hijos!

Siempre había escuchado y defendido este axioma pastoral: “los jóvenes, evangelizadores de los jóvenes”. Sin embargo, la experiencia pastoral me va diciendo que no siempre es así. Ciertamente los jóvenes necesitan a iguales que atraigan su atención. Más aún, hay jóvenes creyentes que dan testimonio de su fe en los ambientes juveniles donde se mueven y trabajan, pero cada vez les resulta más difícil, porque son minoría, está mal visto, no se lleva, e incluso no saben cómo hacerlo… Pero todo esto no es suficiente. Tal vez hemos descansado los procesos pastorales en personas demasiado jóvenes que no han culminado su iniciación cristiana, su iniciación a la comunidad y difícilmente pueden ayudar a descubrir la presencia del Espíritu en la vida de los jóvenes que animan. Y los hemos dejado solos, poco o mal acompañados, y hacen lo que buenamente pueden. Es hora de que la comunidad adulta, si no lo ha hecho ya, se haga cargo de la pastoral con jóvenes, asuma su responsabilidad en dichos procesos, reconozca más si cabe la valía de los actuales animadores y fortalezca sus carencias y necesidades. Necesitamos llevar a toda la comunidad cristiana a los jóvenes. No podemos desentendernos de los jóvenes.

Hace varios años escuchaba a Secundino Movilla proponer que los grupos de jóvenes debían ser acompañados por dos personas: un animador/a joven y un acompañante adulto cristiano. Ya sé que vivimos tiempos difíciles y no es fácil disponer de educadores para acompañar a jóvenes. Sin embargo, debemos revisar en manos de quienes ponemos los pocos jóvenes que nos llegan, capacitarles y acompañarles.

Necesitamos acompañantes competentes, que sean cristianos, que estén insertos en sus comunidades, que vivan la fe de forma adulta, que estén comprometidos en la sociedad, que tengan una propuesta de vida y esperanza. Además de estos acompañantes necesitamos personas más jóvenes que animen los grupos, que conecten más con los jóvenes, que hablen en sus lenguajes, que vibren por lo que ellos vibran. Ambos, acompañantes y animadores son necesarios para reactivar la pastoral con jóvenes. Hemos de detectar quienes son unos y otros, reconocer sus carismas, darles cancha para ejercer su servicio, y ganarnos a los jóvenes anunciándoles al Dios de Jesús.

Toda la comunidad cristiana puede contribuir en la evangelización de los jóvenes. Hay padres y madres cristianos, profesores/as cristianos, empresarios/as cristianos, profesionales cristianos… Todo adulto es un punto de referencia de los jóvenes. Tal vez haya que desterrar esa idea de considerar a los clásicos animadores de grupo como los únicos educadores. Sólo si entramos todos en escena, aquí y allá, el joven podrá hallar referentes cristianos en su grupo, en su centro pastoral, en su trabajo, en sus lugares de ocio y diversión…

Esa joven que reconocía que su educador siempre estaba ahí, necesita además de una comunidad cristiana que le arrope en su caminar cristiano, que le introduzca en el misterio de la fe, que le adentre en el compromiso transformador de la realidad, que le genere relaciones nuevas y alternativas, que le deje ser ella misma y buscar la fe a su manera y a su ritmo… ¡Qué bueno sería que esta joven pudiera decir con los años “¡siempre están ahí!”, en referencia a su comunidad de pertenencia!

  

» Archivado en Pastoral juvenil | Dejar tu comentario

¿Tiene futuro el cristianismo?

Publicado en Octubre 11, 2007

Los estudios sociológicos muestran que la indiferencia religiosa va en constante y rápido aumento en el mundo occidental. Vivimos en una sociedad neoliberal que promueve un estilo de vida, muy marcado por el individualismo, consumismo y materialismo, que dificulta enormemente el desarrollo de la dimensión religiosa de las personas dentro de una religión y su pertenencia eclesial, ya que en todo caso la religiosidad se vive en el ámbito de lo privado y haciendo una religión a la carta con muy poca incidencia en la vida cotidiana de las personas.

 

El aumento de la indiferencia y de la increencia en la sociedad actual se da en todas las edades, pero con especial intensidad entre los jóvenes. Los estudios sociológicos (GONZÁLEZ-ANLEO J. (ed.), Jóvenes 2000 y Religión, Madrid, SM, 2004 // GONZÁLEZ P. (ed.), Jóvenes españoles 2005, Madrid, SM, 2006.) confirman el alejamiento de los jóvenes respecto a la Iglesia y la religión católica. En 1999 un 21,8% se consideraban dentro del grupo de “católico no muy practicante” y en 2005 ha subido al 39%. La mitad de los jóvenes se identifican como católicos, pero sólo un 20% confía en la Iglesia. Comparando con los datos de 1999 los jóvenes no creyentes han pasado del 31,6% al 46,4%. Ya son casi un 50% los jóvenes que manifiestan no creer en Dios.

 

Esta realidad nos anuncia que el cristianismo si no cambia no tiene futuro. No debemos olvidar que el Evangelio nos indica hacia donde caminar. Una Iglesia centrada en la construcción del Reino de Dios tiene mucho presente y futuro en la historia. Debemos vivir con más compromiso y esperanza nuestra fe cristiana, porque el cristianismo no está en crisis, sino que lo que está en crisis es una forma concreta de cristianismo (el modelo de cristiandad, la religión institucional). Cualitativamente va a menos el cristianismo en nuestra sociedad, pero si sabemos sintonizar con la sensibilidad religiosa que percibimos en nuestro mundo, si respondemos no tanto a las demandas sino a sus verdaderas necesidades, el cristianismo podrá ser relevante cualitativamente.

 

Los cristianos, en actitud crítica y abierta con el mundo moderno y con la religiosidad actual, debemos caminar y renovarnos en fidelidad al mundo y al Evangelio. Lo importante para que el cristianismo tenga futuro no son los éxitos, ni los números, sino la fidelidad a Dios sirviendo al mundo desde los pobres (la construcción del Reino junto a creyentes y no creyentes). ¿Tiene futuro el cristianismo? La respuesta está en nuestras manos, en que hagamos vida, o no, el Evangelio. Tú, ¿qué dices? Tú, ¿qué vives?

César Fdz. de Larrea

» Archivado en Pastoral juvenil | Dejar tu comentario

Juventud e idolatría

Publicado en Junio 14, 2007

Por Mikel Iraundegi

El ateísmo como tal no existe, pues todo el mundo tiene un dios en su interior. Paul Tillich decía que aquello que más le importa a la persona es dios para esa persona. Jesús también lo sabía: “donde está tu tesoro, se encuentra tu corazón”.

Puede que lo que más nos importe no sea el Dios de Jesús, en ese caso, nuestros dioses serán otros: el sexo, las posesiones, la fama, el poder, Euskal Herria, una ideología, saber… ¿Ateos? No, en todo caso, idólatras.

Jesús, que es más listo que nadie, nos dice además que no podemos hacer trampa, es decir, que no podemos tener más de un dios en nuetra vida: “o Dios o el dinero”, “Al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”.

¿Y los jóvenes? El sistema nos presenta ídolos y tenemos la tentación de aceptarlos, o sea, de convertirnos en idólatras, pero, ¿y por qué no son buenos los ídolos?, ¿qué tiene de malo ser idólatra? Continuaremos en el próximo escrito (para no matar el gusanillo)

» Archivado en Pastoral juvenil | 1 Comentario

Los jóvenes no son un problema

Publicado en Junio 12, 2007

 Por César Fdz. de Larrea

¡Ésta juventud! Cuántas veces oímos a los mayores quejarse de los jóvenes. Estas lamentaciones respecto a la juventud son tan antiguas como la rueda. Lo han hecho nuestros abuelos, nuestros padres, y casi seguro que los jóvenes de hoy cuando sean adultos se quejarán de los jóvenes futuros.

La Pastoral Juvenil (PJ) no puede caer en este pesimismo ante los jóvenes, sino que debe ver al joven en su globalidad con las cosas buenas y con las malas. Hay que ser realistas y saber que la botella no está rebosante, pero cambia mucho la perspectiva y la relación con los jóvenes, si la botella se ve medio llena, en vez de medio vacía. Los jóvenes tienen problemas, pero no son un problema ni para la sociedad, ni para la Iglesia. Es mucho más fácil caminar con alguien que confía en tus posibilidades.

Los jóvenes del siglo XXI con su manera de ser y entender la vida no son un problema para la PJ, sino una oportunidad y un reto para practicar un pastoral encarnada en la realidad juvenil, que descubrimos como lugar teológico donde Dios se manifiesta. Una buena PJ debe partir siempre de la vida de los jóvenes, Un proyecto pastoral es bueno si desemboca en una trasformación más humana de la realidad. No podemos olvidar el objetivo central de la Pastoral Juvenil: Ayudar a los jóvenes a madurar como personas para crecer como cristianos. La humanización de los jóvenes es el camino educativo para llegar a la fe. Solo es posible caminar hacia este objetivo si lo hacemos desde los jóvenes y con los jóvenes.

» Archivado en Pastoral juvenil | 1 Comentario

Los jóvenes se mueven pero no se quedan (A las comunidades cristianas de la diócesis de Vitoria)

Publicado en Junio 12, 2007

 Por Álvaro Chordi

 Nos encontramos con generaciones de jóvenes no socializados religiosamente. Las plataformas pastorales al uso son cada día más incapaces de entrar en contacto y hacer propuestas de vida a ese colectivo creciente de jóvenes que no conocen a Jesucristo ni tienen interés por conocerle. Huyen de lo religioso y les apesta lo institucional. La fe y la Iglesia no forman parte de sus centros de interés y son identificados como “caducos” y frenos para su búsqueda de felicidad y libertad. La Iglesia vive en otro mundo distinto del de los jóvenes. En este contexto Jesús nos invita a evangelizar, a no perder la conexión para vincular jóvenes a Dios, a “remar mar adentro” (Lc 5,4) y pasar a la orilla desafiante de los jóvenes. Estamos invirtiendo muchas energías y pasión en la evangelización con jóvenes, pero no hemos de olvidar que nuestra diócesis sigue siendo “tierra de misión”.
Ver la entrada completa

» Archivado en Pastoral juvenil | 1 Comentario

Estar CON los jóvenes

Publicado en Junio 12, 2007

Por Álvaro Chordi

En estos tiempos de éxodo pastoral, donde se van cayendo los esquemas, las estructuras, los equipos y las propuestas como si de un dominó se tratara, necesitamos ir a lo fundamental, al corazón de la fe, para que volviendo al amor primero seamos portadores y portavoces de una Buena Noticia que cale en el corazón de los jóvenes.

Los jóvenes necesitan de personas que les hagan caso, estén con ellos, les escuchen, les quieran y amen… Los jóvenes están demandando afecto, atención, cariño, confianza, cuidado, espacio vital, protagonismo, sentido… Los jóvenes sienten un mundo saturado que les queda grande, lleno de posibilidades, pero al mismo tiempo de riesgos e incertidumbres… Los jóvenes están construyendo su identidad en medio de la vulnerabilidad y buscan referentes válidos, atractivos, coherentes… En definitiva, los jóvenes buscan relaciones y proyectos que les sirvan para crecer, avanzar, aportar… Ver la entrada completa

» Archivado en Pastoral juvenil | 2 Comentarios

  • Páginas

  • Acerca de

    Este blog es un nuevo espacio de reflexión pastoral que permite profundizar en nuestras motivaciones evangelizadoras y apuntar, sin miedo, los nuevos desafíos pastorales que tenemos entre manos.
    "Ultreia" es una palabra latina que se traduce por "más allá". Queremos ir más allá de la acción pastoral, repensar juntos la pastoral con jóvenes.Cinco personas nos hemos animado a alimentar este blog en castellano y euskera:
    - Esther Crespo, Directora del Secretariado de Juventud de Bilbao.
    - Mikel Irundegi, Director del Secretariado de Juventud de Donostia-San Sebastián.
    - Álvaro Chordi, Delegado Diocesano de Pastoral con Jóvenes de Vitoria-Gasteiz.
    - Juan Carlos García Domene, Experto en Pastoral Juvenil.
    - César Fernández de Larrea, acompañante de jóvenes que está especializándose en Pastoral Juvenil y Catequética en la Universidad Pontificia Salesiana de Roma.