Contar a Jesús, el Cristo total
Publicado en June 9, 2008
Por Álvaro Chordi
Hace unos días participé en las bodas de oro y plata sacerdotales de nuestra diócesis, en el que solemos formarnos, celebrar la eucaristía y comer juntos la mayoría de los curas diocesanos. Me senté en una mesa con otros cinco compañeros, en un ambiente muy cordial y con amena conversación.
De aquella comida me quedó grabada una imagen: un cura que ya ha cumplido 70 años que no paraba de narrar a Jesús de Nazaret. A la mínima oportunidad, Jesús se metía en la conversación entre la ensalada y el consomé, el pescado yla carne… Este cura radiaba a Jesucristo con total normalidad y con profunda implicación personal. Me di cuenta que este compañero se identificaba con “ese Cristo total que nace y se construye en la historia humana por obra del Espíritu”.
En varias ocasiones me sentí un privilegiado por formar parte de este “cuerpo” que tiene el lujo de contar con personas tan atravesadas por Jesús de Nazaret. Este hombre estaba fascinado por Jesús. Estaba tocado por el Señor. Sacaba por los poros al Maestro. Le asombraba su forma de ser, de actuar, de vivir, de amar, de servir… Jesús salía a relucir en sus conversaciones, una y otra vez. Entonces me sobrevino esa sana “envidia” que me retrotraía a mi propia historia de salvación.
Cuando ausculto mi corazón, descubro que Jesús es muy importante en mi vida, pero todavía no es el Señor de mi vida y mi corazón. Tengo zonas no evangelizadas, espacios reservados a mí mismo, territorios no compartidos… ¡Cuánto camino queda por recorrer! Me alegra contar con personas que te muestran sin tapujos a Jesús.
Los jóvenes cristianos y las jóvenes cristianas son buscadores de Dios que están dispuestos a dar un giro importante en un momento dado de su vida. Están abiertos a que Jesús les saque de sí mismos, les encamine hacia los demás, ponga en orden sus afectos… Buscan a Jesús de verdad, desean que su palabra inunde su corazón y esperan sentir su poder transformador.
Los jóvenes necesitan auténticos “testigos del Dios vivo”, personas que confiesen a Jesús como el centro de sus vidas, que les ayude a centrarse en Cristo, a creer en Aquel que es “Camino, Verdad y Vida”.
Hemos de “fijar nuestros ojos en quien inicia y completa nuestra fe: Jesús” (Heb 12,2), para que Cristo conquiste el corazón de los jóvenes y los atraiga hacia sí. Cristo hace fecunda la vida de los jóvenes; les ayuda a crecer, a multiplicarse, a dar calidad y a contagiar ganas de vivir. Jesús arrastra, cautiva y convence a los jóvenes. Jesús contagia pasión y ofrece un nuevo modo de vivir y morir.
El contenido de la pastoral con jóvenes es Jesucristo. Jesús es nuestra vocación. En Él hemos de fijar nuestra atención. Y nuestra mejor tarea consiste en ayudar a los jóvenes a que se encuentren con el Señor, se familiaricen con sus palabras y gestos, se movilicen por la compasión, se activen por el Reino.
Por ello, el próximo curso queremos ofrecer a los adolescentes y jóvenes de procesos de Confirmación y similares un itinerario completo que verse sobre Jesús, partiendo de sus experiencias vitales, escarbando lo nuclear del mensaje de Jesucristo y con la ayuda de algunos textos bíblicos “provocar” una serie de experiencias vitales, orantes y celebrativas que les evoque y les facilite ese encuentro gozoso con el Dios de la Vida.
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Mensaje a los participantes de la XIII Marcha a Estíbaliz
Publicado en April 19, 2008
Queridos niños, jóvenes y familias: Os saludo en el nombre de Jesus, que es el Camino, la Verdad y la Vida.
En Vitoria-Gasteiz, a 20 de abril de 2008
“Hago mío este bello mensaje preparado por la Delegación Diocesana dePastoral con Jóvenes, y os lo propongo para vuestra reflexión enla XIII Marcha a Estíbaliz.” + D. Miguel AsurmendiObispo de Vitoria
* Tengo extraído y adaptado del Mensaje de Juan Pablo II en
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Solasean08: Oye Dios, ¿por qué sufrimos?
Publicado en February 22, 2008
Por Rubén Huidobro
Este viernes día 22 hemos disfrutado de un Solasean de lo más completito.
Como adelantaban las opiniones dela calle, el sufrimiento es un tema que a todos nos toca, pero que es difícil sabr afrontar sanamente. Y ahí es donde José Carlos Bermejo nos ha dado un montón de pistas. A fin de cuentas, en los momentos fundamentales de la vida, se juegan nuestras convicciones, nuestra fe, todo nuestro ser.
Aire joven el que nos han traído los concursos de música, en el que el hip-hop ha vuelto a arrasar, y las fotos. Gracias a todos los participantes.
Y para rematar, Migueli, con todo su desparpajo, para meterse al público en el bolsillo.
Gracias a todos.
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Hablar el mismo lenguaje de los jóvenes para llegar a ellos
Publicado en January 21, 2008
César Fernández de Larrea (Roma)
No podemos afirmar que los jóvenes no tienen fe, ni que su dimensión religiosa está olvidada. Los datos de las encuestas nos demuestran que la dimensión religiosa está presente en la vida de los jóvenes, aunque esta muchas veces no se expresa ni se identifica con los modelos tradicionales que propone la Iglesia.
En la educación a la fe de los jóvenes no partimos de cero, sino que debemos acompañarles para que hagan crecer su dimensión religiosa y para que no la limiten a una parcela privada. La fe de los jóvenes necesita expresarse y crecer con otros, pero los jóvenes solo lo harán en una Iglesia que habla su mismo lenguaje.
Habitualmente los cristianos usamos símbolos que los jóvenes no comprenden. Los símbolos y las palabras de las prácticas religiosas tradicionales son muy lejanos a los símbolos y palabras que usan normalmente los jóvenes. La Iglesia habla un lenguaje distante de la vida de los jóvenes. Para comunicarnos con los jóvenes debemos partir de los jóvenes, debemos hablar en su lenguaje, debemos inculturar los símbolos cristianos. Es significativo sólo lo que se vive, y los jóvenes sólo viven significativamente lo que toca su vida cotidiana.
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¡Siempre está ahí!
Publicado en December 15, 2007
Por Álvaro Chordi (Vitoria-Gasteiz)
El otro día participé en una oración en la que los jóvenes encendían una vela por alguien que había sido referente en su proceso de crecimiento vital y de fe. Y una joven, de unos 22 años, daba gracias por una persona de la que decía: “siempre estaba ahí”.
Hay personas que a veces sin darnos cuenta son más referentes que otras porque siempre han estado accesible a nosotros, nos han escuchado, nos han apoyado, nos han comprendido, nos han animado, nos han orientado… ¡Ojalá puedan decir de nosotros lo que aquella joven expresa desde lo más profundo de su corazón: que les queremos incondicionalmente, como una madre lo hace normalmente con sus hijos!
Siempre había escuchado y defendido este axioma pastoral: “los jóvenes, evangelizadores de los jóvenes”. Sin embargo, la experiencia pastoral me va diciendo que no siempre es así. Ciertamente los jóvenes necesitan a iguales que atraigan su atención. Más aún, hay jóvenes creyentes que dan testimonio de su fe en los ambientes juveniles donde se mueven y trabajan, pero cada vez les resulta más difícil, porque son minoría, está mal visto, no se lleva, e incluso no saben cómo hacerlo… Pero todo esto no es suficiente. Tal vez hemos descansado los procesos pastorales en personas demasiado jóvenes que no han culminado su iniciación cristiana, su iniciación a la comunidad y difícilmente pueden ayudar a descubrir la presencia del Espíritu en la vida de los jóvenes que animan. Y los hemos dejado solos, poco o mal acompañados, y hacen lo que buenamente pueden. Es hora de que la comunidad adulta, si no lo ha hecho ya, se haga cargo de la pastoral con jóvenes, asuma su responsabilidad en dichos procesos, reconozca más si cabe la valía de los actuales animadores y fortalezca sus carencias y necesidades. Necesitamos llevar a toda la comunidad cristiana a los jóvenes. No podemos desentendernos de los jóvenes.
Hace varios años escuchaba a Secundino Movilla proponer que los grupos de jóvenes debían ser acompañados por dos personas: un animador/a joven y un acompañante adulto cristiano. Ya sé que vivimos tiempos difíciles y no es fácil disponer de educadores para acompañar a jóvenes. Sin embargo, debemos revisar en manos de quienes ponemos los pocos jóvenes que nos llegan, capacitarles y acompañarles.
Necesitamos acompañantes competentes, que sean cristianos, que estén insertos en sus comunidades, que vivan la fe de forma adulta, que estén comprometidos en la sociedad, que tengan una propuesta de vida y esperanza. Además de estos acompañantes necesitamos personas más jóvenes que animen los grupos, que conecten más con los jóvenes, que hablen en sus lenguajes, que vibren por lo que ellos vibran. Ambos, acompañantes y animadores son necesarios para reactivar la pastoral con jóvenes. Hemos de detectar quienes son unos y otros, reconocer sus carismas, darles cancha para ejercer su servicio, y ganarnos a los jóvenes anunciándoles al Dios de Jesús.
Toda la comunidad cristiana puede contribuir en la evangelización de los jóvenes. Hay padres y madres cristianos, profesores/as cristianos, empresarios/as cristianos, profesionales cristianos… Todo adulto es un punto de referencia de los jóvenes. Tal vez haya que desterrar esa idea de considerar a los clásicos animadores de grupo como los únicos educadores. Sólo si entramos todos en escena, aquí y allá, el joven podrá hallar referentes cristianos en su grupo, en su centro pastoral, en su trabajo, en sus lugares de ocio y diversión…
Esa joven que reconocía que su educador siempre estaba ahí, necesita además de una comunidad cristiana que le arrope en su caminar cristiano, que le introduzca en el misterio de la fe, que le adentre en el compromiso transformador de la realidad, que le genere relaciones nuevas y alternativas, que le deje ser ella misma y buscar la fe a su manera y a su ritmo… ¡Qué bueno sería que esta joven pudiera decir con los años “¡siempre están ahí!”, en referencia a su comunidad de pertenencia!
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¿Tiene futuro el cristianismo?
Publicado en October 11, 2007
Los estudios sociológicos muestran que la indiferencia religiosa va en constante y rápido aumento en el mundo occidental. Vivimos en una sociedad neoliberal que promueve un estilo de vida, muy marcado por el individualismo, consumismo y materialismo, que dificulta enormemente el desarrollo de la dimensión religiosa de las personas dentro de una religión y su pertenencia eclesial, ya que en todo caso la religiosidad se vive en el ámbito de lo privado y haciendo una religión a la carta con muy poca incidencia en la vida cotidiana de las personas.
El aumento de la indiferencia y de la increencia en la sociedad actual se da en todas las edades, pero con especial intensidad entre los jóvenes. Los estudios sociológicos (GONZÁLEZ-ANLEO J. (ed.), Jóvenes 2000 y Religión, Madrid, SM, 2004 // GONZÁLEZ P. (ed.), Jóvenes españoles 2005, Madrid, SM, 2006.) confirman el alejamiento de los jóvenes respecto a la Iglesia y la religión católica. En 1999 un 21,8% se consideraban dentro del grupo de “católico no muy practicante” y en 2005 ha subido al 39%. La mitad de los jóvenes se identifican como católicos, pero sólo un 20% confía en la Iglesia. Comparando con los datos de 1999 los jóvenes no creyentes han pasado del 31,6% al 46,4%. Ya son casi un 50% los jóvenes que manifiestan no creer en Dios.
Esta realidad nos anuncia que el cristianismo si no cambia no tiene futuro. No debemos olvidar que el Evangelio nos indica hacia donde caminar. Una Iglesia centrada en la construcción del Reino de Dios tiene mucho presente y futuro en la historia. Debemos vivir con más compromiso y esperanza nuestra fe cristiana, porque el cristianismo no está en crisis, sino que lo que está en crisis es una forma concreta de cristianismo (el modelo de cristiandad, la religión institucional). Cualitativamente va a menos el cristianismo en nuestra sociedad, pero si sabemos sintonizar con la sensibilidad religiosa que percibimos en nuestro mundo, si respondemos no tanto a las demandas sino a sus verdaderas necesidades, el cristianismo podrá ser relevante cualitativamente.
Los cristianos, en actitud crítica y abierta con el mundo moderno y con la religiosidad actual, debemos caminar y renovarnos en fidelidad al mundo y al Evangelio. Lo importante para que el cristianismo tenga futuro no son los éxitos, ni los números, sino la fidelidad a Dios sirviendo al mundo desde los pobres (la construcción del Reino junto a creyentes y no creyentes). ¿Tiene futuro el cristianismo? La respuesta está en nuestras manos, en que hagamos vida, o no, el Evangelio. Tú, ¿qué dices? Tú, ¿qué vives?
César Fdz. de Larrea
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Juventud e idolatría
Publicado en June 14, 2007
Por Mikel Iraundegi
El ateísmo como tal no existe, pues todo el mundo tiene un dios en su interior. Paul Tillich decía que aquello que más le importa a la persona es dios para esa persona. Jesús también lo sabía: “donde está tu tesoro, se encuentra tu corazón”.
Puede que lo que más nos importe no sea el Dios de Jesús, en ese caso, nuestros dioses serán otros: el sexo, las posesiones, la fama, el poder, Euskal Herria, una ideología, saber… ¿Ateos? No, en todo caso, idólatras.
Jesús, que es más listo que nadie, nos dice además que no podemos hacer trampa, es decir, que no podemos tener más de un dios en nuetra vida: “o Dios o el dinero”, “Al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”.
¿Y los jóvenes? El sistema nos presenta ídolos y tenemos la tentación de aceptarlos, o sea, de convertirnos en idólatras, pero, ¿y por qué no son buenos los ídolos?, ¿qué tiene de malo ser idólatra? Continuaremos en el próximo escrito (para no matar el gusanillo)
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Los jóvenes no son un problema
Publicado en June 12, 2007
Por César Fdz. de Larrea
¡Ésta juventud! Cuántas veces oímos a los mayores quejarse de los jóvenes. Estas lamentaciones respecto a la juventud son tan antiguas como la rueda. Lo han hecho nuestros abuelos, nuestros padres, y casi seguro que los jóvenes de hoy cuando sean adultos se quejarán de los jóvenes futuros.
La Pastoral Juvenil (PJ) no puede caer en este pesimismo ante los jóvenes, sino que debe ver al joven en su globalidad con las cosas buenas y con las malas. Hay que ser realistas y saber que la botella no está rebosante, pero cambia mucho la perspectiva y la relación con los jóvenes, si la botella se ve medio llena, en vez de medio vacía. Los jóvenes tienen problemas, pero no son un problema ni para la sociedad, ni para la Iglesia. Es mucho más fácil caminar con alguien que confía en tus posibilidades.
Los jóvenes del siglo XXI con su manera de ser y entender la vida no son un problema para la PJ, sino una oportunidad y un reto para practicar un pastoral encarnada en la realidad juvenil, que descubrimos como lugar teológico donde Dios se manifiesta. Una buena PJ debe partir siempre de la vida de los jóvenes, Un proyecto pastoral es bueno si desemboca en una trasformación más humana de la realidad. No podemos olvidar el objetivo central de la Pastoral Juvenil: Ayudar a los jóvenes a madurar como personas para crecer como cristianos. La humanización de los jóvenes es el camino educativo para llegar a la fe. Solo es posible caminar hacia este objetivo si lo hacemos desde los jóvenes y con los jóvenes.
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Los jóvenes se mueven pero no se quedan (A las comunidades cristianas de la diócesis de Vitoria)
Publicado en June 12, 2007
Por Álvaro Chordi
Nos encontramos con generaciones de jóvenes no socializados religiosamente. Las plataformas pastorales al uso son cada día más incapaces de entrar en contacto y hacer propuestas de vida a ese colectivo creciente de jóvenes que no conocen a Jesucristo ni tienen interés por conocerle. Huyen de lo religioso y les apesta lo institucional. La fe y la Iglesia no forman parte de sus centros de interés y son identificados como “caducos” y frenos para su búsqueda de felicidad y libertad. La Iglesia vive en otro mundo distinto del de los jóvenes. En este contexto Jesús nos invita a evangelizar, a no perder la conexión para vincular jóvenes a Dios, a “remar mar adentro” (Lc 5,4) y pasar a la orilla desafiante de los jóvenes. Estamos invirtiendo muchas energías y pasión en la evangelización con jóvenes, pero no hemos de olvidar que nuestra diócesis sigue siendo “tierra de misión”.
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Estar CON los jóvenes
Publicado en June 12, 2007
Por Álvaro Chordi
En estos tiempos de éxodo pastoral, donde se van cayendo los esquemas, las estructuras, los equipos y las propuestas como si de un dominó se tratara, necesitamos ir a lo fundamental, al corazón de la fe, para que volviendo al amor primero seamos portadores y portavoces de una Buena Noticia que cale en el corazón de los jóvenes.
Los jóvenes necesitan de personas que les hagan caso, estén con ellos, les escuchen, les quieran y amen… Los jóvenes están demandando afecto, atención, cariño, confianza, cuidado, espacio vital, protagonismo, sentido… Los jóvenes sienten un mundo saturado que les queda grande, lleno de posibilidades, pero al mismo tiempo de riesgos e incertidumbres… Los jóvenes están construyendo su identidad en medio de la vulnerabilidad y buscan referentes válidos, atractivos, coherentes… En definitiva, los jóvenes buscan relaciones y proyectos que les sirvan para crecer, avanzar, aportar… Ver la entrada completa
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